Este proyecto sitúa a Plasencia en el escaparate de la modernidad y le abre un nuevo campo de desarrollo del denominado turismo de congresos lo que posibilitará generar itinerarios congresuales y será motor económico así como referente internacional en la organización de congresos.
La proyección de los Palacios de Congresos en España no es un hecho aislado, el crecimiento de este tipo de oferta es una necesidad que responde a la evolución que en los últimos años ha situado a España en la vanguardia nacional e internacional del turismo de congresos. Su proliferación cobra especial importancia en muchas ciudades que tenían que cubrir el déficit de carecer de un espacio que les aportara no sólo un edificio de valor arquitectónico de última generación, sino que éste también pudiera cumplir otras funciones como espacio social y cultural.
Esta proliferación consolida nuestros destinos como más competitivos, lo cual tiene sin duda un efecto positivo. En muchos espacios urbanos, las incorporaciones recientes de los palacios de congresos no aportan hitos arquitectónicos aislados, sino que contribuyen a acelerar el desarrollo turístico, generando con su presencia todo un movimiento sinérgico de mejora de infraestructuras y calidad a todos los niveles.
En este contexto de modernidad, el esqueleto futurista del Palacio de Congresos que ya se avista en el paisaje de 'los berrocales', resulta un elemento absolutamente moderno y un soplo más de la estética vanguardista a la que estamos asistiendo, no sólo por su atrevido diseño, sino por los materiales ligeros, traslúcidos y metálicos que lo recubrirán, conformando, en su entorno, un paisaje exuberante.
Los colores banco, verde agua, plateado y naranja identifican este palacio que se concibe como un mirador abierto a la ciudad y al horizonte del Berrocal.
